El Yugo, La Aparición

Arguedas. La Villa, la Virgen del Yugo y las Bardenas.
Autor: José Ignacio Baile Ayensa. Editado por el M.I. Ayuntamiento de Arguedas.

La Virgen del Yugo La Aparición

 ¿QUÉ CUENTA LA TRADICIÓN?

La primera vez que hoy la historia de la aparición de la Virgen del Yugo, fue a la madre de un amigo arguedano, su versión, con pequeños matices, no se distancia  de lo que después he podido leer en diferentes fuentes. Lo cual indica que la transmisión oral ha sido muy fidedigna con la tradición de esta aparición. Quizá el relato más conocido es el que describe el ilustre maestro arguedano, que dejó huella en esta villa en el siglo pasado, D. Lino Munárriz. En 1870, haciendo referencia a un libro de antiguos sermones de 1754 de Fr. Buenaventura de  Arévalo. escribía sobre la aparición de la Virgen del Yugo la siguiente narración, que  transcribo integra por su florida descripción: «Un labrador de Arguedas, cojo de nacimiento, había subido a arar en el monte, donde trabajó toda la mañana. Llegada la hora del descanso, desató la yunta, dejó a los bueyes paciendo, colocó el yugo junto a un pino, al sentase sobre el césped a vigorizar con una frugal comida las fuerzas cansadas en su continuada tarea. Descansara después, como es verosímil, o no, cuenta la tradición y nos dice el escrito, que al dirigirse hacia el yugo para emprender de nuevo el trabajo, vio con sorpresa y gozo una bellísima imagen de la Virgen Santísima, posada, cual ligera paloma, entre el frondoso ramaje del pino, a cuyos pies había dejado el yugo.
Siempre acontecen estos prodigios en la soledad, y casi siempre se presentó María a los sencillos de corazón;para darnos a entender cuánto le agrada una fe sumisa, y una alma humilde.

aparicion virgen del yugoNo preguntéis de dónde ha venido; el labrador tampoco lo sabe. Sin duda es alguna efigie a quienes sus antepasados tuvieron en gran veneración en el altar sagrado, y la ocultaron después por miedo a la morisma; y la Virgen Madre le hace aparecer compasiva prodigiosamente, enseñando al pueblo con este acto que su amor no le permite por más tiempo su dignación, que quiere venir a ser de nuevo el amparo de sus amados hijos.
Tiernamente agradecido el labrador a un favor tan señalado, póstrase de hinojos ante ella, le da las más expresivas gracias, y le ruega que le haga conocer su voluntad soberana, para cumplir con ella. ¡Qué escena tan deliciosa!
Persuadido de que debe noticiar a sus paisanos tan fausta nueva, baja precipitadamente de la sierra privilegiada, y se llega al pueblo a contar el prodigio. No sabemos a quién creyó deber declararlo primero; pero el resultado fue que no se le dio crédito, teniéndole por visionario. No culpemos a los que no le creyeron, porque sabido es que en esas materias es necesario ser cauto, y poner a prueba las relaciones, hasta que no dejen asombro de duda. Por otra parte, Dios lo tenía así di~puesto, para hacer resplandecer más el favor de su sagradísima madre.
Nuestro sencillo hombre con alguna pena en su corazón, pero confiado en la bondad de tan cariñosa Reina, volvió otra vez al monte, se arrodilló de nuevo ante el simulacro, y le pidió que le inspirase lo que debía practicar; y que fuese su guía en misión tan balagüeña.
Mientras así le hablaba, siente una cosa inexplicable, que recorre sumarísima por su interior; parécele que rejuvenece, que cobra nueva vida; y sin darse cuenta de lo que le pasa, se levanta, da unos pasos, y conoce por fin ¡ oh alegría! que la pierna, enferma desde su nacimiento, jugaba con la misma agilidad que la otra, mirándola perfecta y completamente sana.
Vuelve a Arguedas a noticiar la aparición de la Señora, publica sus favores, muestra su pierna curada;y el pueblo, lleno de regocijo, se apresura a ver a la excelsa Princesa. El municipio se entiende con el cabildo, y este, adornado con los ornamentos sagrados, y aquél llevando el palio, suben en lujosa procesión hasta el monte, entonan en su presencia cánticos de alegría que los ángeles llevan al trono del Excelso; y después con gran pompa y llorando de placer por gracia tan señalada, la traen en andas a la Iglesia parroquial.

Aquí la hacen una función solemne; los arguedanos no saben salir del templo; los pueblos limítrofes, que oyen tan raro prodigio, se apresuran a venir a saludarla; y cual la reina de Saba, exclaman a su vuelta: Mayor es la sabiduría, la gracia y hermosura de esta gran Reina, que el rumor que habemos oído; en venir ha sido corto nuestro trabajo, y es crecida la abundancia del descanso, nada es dejar nuestro pueblos y las comodidades de nuestras casas, para el gozo y recreo que se halla en torno a la graciosa Peregrina. Tal es la historia de la bella imagen, referida según la cuenta la tradición.»
Igualmente se pierde en los tiempos, la fecha de a la aparición de la Virgen del Yugo, pero se apuntado el siglo XI como la centuria posible, y el año 1.089 más concretamente, poco después de la conquista de Arguedas a los moros. En el año 1989, se realizaron diversos actos conmemorativos del noveno centenario de dicha aparición.
Deberíamos situar este hecho, tal y como ya apunta el relato, en la aparición de imágenes en diversos lugares del norte de España, conforme avanza la reconquista. Imágenes escondidas por los lugareños ante la invasión morisca.
Es necesario señalar que la actual imagen de la Virgen del Yugo, no puede ser en modo alguna la que pudo aparecerse en el siglo XI, pues la actual imagen es gótica de finales del siglo XIv, principios del XV; si hubo una imagen anterior, ésta se ha perdido.